Posted on Martes 31 Enero 2006
El: ¿Por qué nunca me avisas cuando tienes un orgasmo?
Ella: Lo haría, pero nunca estás ahí.
El: ¿Por qué nunca me avisas cuando tienes un orgasmo?
Ella: Lo haría, pero nunca estás ahí.
Querida Jones:
Estoy llenísima de dudas, sabes lo q me sucedió ayer tarde???
Conseguí que Mario me acercara a casa desde la oficina… vale tía, ya sé que Mario no es el partido de mi vida porque tiene 18 años y está de prácticas en la empresa y su labor es cambiar las máquinas de chocolatinas y de café….es cierto, pero bueno, al menos tampoco tiene panza barrigona….a lo que iba, pues Mario me llevó en su vespino a casa, aunque tía, no sé qué pensar, pero si lo valoras con sensatez yo creo que todo el mundo coincidirá en que le gusto…tía cuando dí un saltito para bajarme (porque obviamente iba sentadita de lado no se me fuera a arrugar el trajecito) no intentó darme un beso, ni aprovecharse de mi,,,ni siquiera se quitó el casco…más bien se fue bastante rápido, como huyendo…incluso se bajó de la vespino y la arrancó corriendo y se subió en marcha.
Tía, eso es que no le gusto? Lo he estado pensando y tal vez es que comió cebolla en el almuerzo y pensó que si se quitaba el casco o estaba ahí un momento más no podría sucumbir a mis encantos y se abalanzaría sobre mi para besarme ferozmente…y claro, con su olor a cebolla yo ya no podria amarle…O puede que tenga una pierna ortopédica y tema que lo note…o también puede ser que tenga un tirón muscular que no le permita moverse…Él me ama…lo sé!!!!!! tu que opinas???
¿Sabéis que tiene un torero entre las piernas?

Las pilas para el traje de luces.
De pronto cambia de opinión y se para. No quiere andar el muy cabrón. Empujas y lo consigues, pero esta vez se escora a la derecha. Embistes la góndola de las compresas, y caen varios paquetes de compresas con alas. A quien pueda leer esto: ¡Por amor de Dios, arreglen los carros! ¡Se lo suplico!.
Debería haber una sección para hombres: En los estantes de arriba el güiski, debajo coca-cola, tercer estante frutos secos y a ras de suelo: Sal, pepinillos y papel higiénico. ¡Joder, que es muy sencillo!.
La cajera, es tan lenta que cazando caracoles se le escaparían todos por velocidad. Tu presión sanguínea no da para más. Eres como una olla exprés a punto de explotar. La señora que está pasando los artículos en ese momento, vuelve a mirar con asombro cada uno, como si ella no los hubiera puesto ahí.
La que está justo delante tuya, te dice: - Oiga joven, ¿Podría vigilarme un momento la compra, que he olvidado el perejil? Y se va antes de que hayas tenido tiempo de abrir la boca.
La cajera se queda sin cambio. Nos quedamos todos quietos esperando a otra patinadora que está para romperle el culo, que traiga el cambio. Siguiente cliente y la del perejil sin aparecer. Al nuevo cliente no le funciona la tarjeta, o no hay línea, yo que sé. Prueba con otra tarjeta.
Mientras piensas: ‘El partido de fútbol debe estar cerca del descanso, ver si llego para ver la 2º parte’. Y la del perejil sin aparecer. Finalmente tienes que empujar tu mismo el carro de la señora del perejil y aproximarlo a la caja y esperas a que aparezca. Detrás tuyo empiezan a protestar y has oído que te han llamado Gilipollas por no saltarte el turno.
Piensas en que si hubiera una sección de Armería, te comprabas un kalasnikov y después de vaciar el cargador te ibas a quedar la mar de relajado.. Llega por fin y no solo trae el perejil, viene con las manos llenas de paquetes. Esperas. Esperas mas. Por fin, tu turno.
La cajera no deja de mascar chicle. Vaya por Dios, el paquete de papel higiénico tiene mal el código de barras y debe llamar a caja central para consultar el precio. Miras para atrás y ves odio en la mirada de todos los que están en tu cola. Sientes vergüenza. Pagas y mientras sales oyes nuevamente por megafonía:
TE FROTO EL CIPOTE Y HASTA LAS NALGAS. O tu estás obsesionado con el tema, o tienes un oído caprichoso. Mientras te acercas a tu coche, que lo dejaste a tomar por culo, intuyes que el mensaje era: EN OFERTA UN BOTE DE ANTI-ALGAS.
Que si me siento muy sola, mándame SMS. Que si ya no me quiere, mándame mensajitos. Que si este silencio sepulcral me abruma y convierte mi diminuta e insignificante existencia en una tortura, dame un toque…
Y va y encuentro en el cajón de tu mesilla las instrucciones del siguiente artilugio:

¿¿¿Pero cómo no has comprado otro igual para mí???
mmmm vale…chicos…¿Hacemos las paces? Por cada SMS que envieis esta amable voluntaria se quitará una prenda de ropa: